lunes, 11 de febrero de 2013

Pura droga.

Ya me empieza a agotar
lo de temer dormir por no soñarte,
demasiada traición,
mi cama suda rabia al recordarte.

Como un pez que se ahoga
por no saber nadar con rumbo fijo,
fuiste tan pura droga
que ahora me siento débil sin alijo.

Mis pies me dicen "para",
como si se tratara
de un fracaso.

Mi voz no dice nada,
y sigo caminando,
no hago caso.

(Lo que más me molesta son las finas agujas
clavadas en el pecho a cada rato.)
(Y ese ardor tan profundo que me quema cual bruja
y me arranca la fe casi de cuajo.)

Ya me empieza a agotar
lo de tenerte siempre
entre los hemisferios
de mi mente.

Jugando a ser pureza
y limpiando el veneno
que queda derramado
por tus senos.