martes, 31 de mayo de 2011

Llamémosle Equis. PARTE 3.

Tenía a su alcance aquello que deseaba. Pero no sabía qué era soñar. Tal vez porque su realidad ya era en sí misma un sueño.

Hace tiempo alguien me contó que Y se fue una noche a un bar y nunca salió de él. Al parecer, con el paso del tiempo, el miedo que todos le tenían aumentó, y con él, su poder. Y descubrió que el dinero le quitaba el hambre. Y descubrió que no necesitaba más que el dinero para poder vivir. Y quiso más. Y más. Y más. Y sin saber ni cómo, creó la guerra. Y un buen día, en aquel bar en el que entró (aún nadie sabe de qué modo pues es uno de los mejores secretos jamás guardados), tomó consciencia de las repercusiones de su poder. Y sintió, por primera vez en su vida, algo que no sabía nombrar. Era un sentimiento nuevo. Y le preguntó a uno de sus súbditos qué le ocurría. Sólo podía sentir una punzada en el pecho mientras la lluvia le caía de sus ojos. Remordimiento, dijo el infeliz súbdito. Remordimiento lleno de culpa y de pena. Y, por primera vez, reflexionó.

Y el sol se le apagó. Nadie volvió a ver jamás a Y, pero sin embargo, encontraron el cuerpo de Equis, debajo de la ventana de su habitación, totalmente inconsciente. Aquellos que lo vieron, dicen que se podía tocar el hilo de vida que aún le quedaba. Y que nadie se atrevió a cortárselo.

Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió. Algunos dicen que Equis sigue estando vivo. Y que vive en el sol. Se dice que es él quien le apaga el sol a Y. Otros dicen que simplemente murió. Y que Y saldrá del bar algún día.

Yo, por mi parte, me agarro a la idea de que algún día, el sol se pueda ver sin que nadie lo tape porque no sea necesario taparle el sol a nadie. Hasta entonces, sigamos oscureciendo la luz de quienes dejaron hace mucho tiempo de usarla porque no ven.


1 comentario:

  1. Me ha encantado la fabula!!
    Tambien me gusta que abuses de los adjetivos, pero abusar, ya lo sabes, nunca es muy bueno... o eso dicen... o era al revés?

    ResponderEliminar