miércoles, 20 de abril de 2011

Me acuesto en las estrellas.

Si no me llega el sol,
me acuesto en las estrellas,
y espero a que se pase la tormenta,
y veo si el corazón
está o se ha ido a hacer pellas,
y trato de entender a que se enfrenta.
Si no encuentro motivos
y la luz se me apaga,
con el mechero ilumino el camino,
y me pregunto a mí mismo
qué querrán que haga
aquellos que van moviendo los hilos...
de la vida y del alma,
del silencio y la rabia,
del ruido y del tiempo,
de la lluvia y el viento.

sábado, 16 de abril de 2011

¿Dónde queda el corazón?

Tengo el alma desterrada de mi cuerpo
y mis ojos sólo ven lo que yo quiero,
tengo un hueco pequeñito en el cerebro
donde guardo todos los malos recuerdos.
Las entrañas están llenas de pelusas
porque hace mucho que no limpio dentro de mí,
la cabeza se me descuelga del cuello
y no sé cómo voy a lograr sobrevivir.

Y es que sabemos de un montón de cosas,
pero yo no entiendo na de na,
los avances de la ciencia me desbordan,
pero yo me quedó en el sofá.
Y aunque todo cambie dándole a un botón,
yo no sé a cual hay que darle.
Y si la vida parece ciencia ficción,
yo pregunto: ¿dónde queda el corazón?

viernes, 15 de abril de 2011

Hoy tengo el cuello dislocado.

Hoy tengo el arte apagado,
consumido por la mente y la desgana de escribir,
me siento falso, removido por un hilo de esperanza
que se rompe en la garganta del que no puede gritar,
ni vivir.
Hoy tengo el cuello dislocado,
pero sigo de pie, incomprensiblemente,
absorto por la fuerza terrenal que me distrae
y me enjuaga las manos de arena y espuma.
Hoy tengo veneno en el estómago,
y fuego en la yema de los dedos,
ganas de acariciar el brillo de la luna,
pero aún domina el sol, porque es de día,
y la luna aún se esconde, como el llanto.
Hoy tengo una canción de cuna en la cabeza,
y poco más en ella.
Hoy tengo el corazón de acero, oxidado y viejo,
y tengo en las entrañas la saliva y la tinta
con la que nunca escribiré estos versos.
Hoy tengo el miedo metido en el cuerpo,
y la duda en compañía del silencio, y de la ficticia soledad.
Hoy tengo suspiros convertidos en palabras
que ni yo sé muy bien qué expresan,
pero que tienen que salir
para que no me devore la ira, la entusiasta y enérgica ira
que juega al yoyó con mi cabeza.
Hoy tengo una certeza, pero no la pienso escribir aquí.