miércoles, 30 de marzo de 2011

Como un trozo de queso.

Es como inflarme por dentro, de pronto,
y esconderme en las redes de algo
que nunca ha existido, ni existe, ni existirá...
como encontrarme con gente que hacía mucho
que no veía, y no reconocerlas,
por el paso del tiempo, de la vida y de los vicios...
como si me reventasen la cabeza con dos balas
y pensase sobre ello, con el corazón lleno de ceniza
y la rabia en un puño, despierta...
como deambular por callejones traviesos
con gente que me llama por un nombre
que no es el mío...
como infrigir todas las leyes, reinventarlas,
para poder jugar al juego
que me plazca...
como subirme a una montaña rusa
y lanzarme al vacío desde arriba
y sacudir mi pelo llenándolo todo de caspa,
de sangre y de hielo...
como si guardase en secreto el flujo vaginal
de aquellas reinas que conquistan mi alma
para olerlos luego en soledad...
como si mis pulmones rebotasen dentro de mí
pidiéndome algo que les calme
y los sacie de su propia cárcel que es mi cuerpo...
como si pudiese gritar tan alto
que hasta los políticos, los dioses, los amos del cotarro
pudiesen oírme y besarme las nalgas...
como si la noche no hubiese acabado
y aún siguiese dormido, o muerto,
en la cama, vomitando pensamientos en realidades
paralelas sin sentido...
como si todo fuese sólo un sueño
y la vida pudiese pararse y cortarse
como un trozo de queso...
así me siento.

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