jueves, 2 de diciembre de 2010

Apatía.

Hay días de ésos
en los que te lo planteas todo,
pareja, trabajo, estudios,
y quieres cerrar los ojos
para dejar de ver.
Hay días de ésos
en los que la apatía sabe ganar,
cuando pisa a la fe
y se ríe de la absurda sonrisa
de la esperanza.
Hay días de ésos
en los que te das cuenta
del lugar en que estás
y de aquello que haces
y todo te parece absurdo,
indiferente.
Hay días de ésos
en los que es mejor
no ponerse a escribir,
para no ensuciar versos
con palabras
como éstas.

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