jueves, 16 de septiembre de 2010

El corazon no es un fruto podrido.

Hoy he vuelto a llorar,
hacía ya tiempo que no me pasaba,
y es que volver a la realidad
trae consecuencias que agotan al alma.
Ando perdido mientras ato cabos
de cosas que no tienen ningún sentido,
que los balones no sirven pinchados,
que el corazon no es un fruto podrido.
No sé si acercarme a las vías,
algún tren pasará en poco rato,
a ver qué se cuenta la vida
si la dejo fluyendo en mis manos.
Ya cansado de querer saber,
me dedico a sentir sin pensar,
y en la orillita donde un día soñé
me arrastra la espuma hacia el mar.
Como un vagabundo camino,
con la cabeza incrustada en el suelo,
buscando y buscando el destino
que me envuelva de luz y de sueños.
Que se callen esas malas lenguas
que hablan de todo casi todo el tiempo,
esperemos que encuentren la tregua
el cerebro y los sentimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario