jueves, 16 de septiembre de 2010

El corazon no es un fruto podrido.

Hoy he vuelto a llorar,
hacía ya tiempo que no me pasaba,
y es que volver a la realidad
trae consecuencias que agotan al alma.
Ando perdido mientras ato cabos
de cosas que no tienen ningún sentido,
que los balones no sirven pinchados,
que el corazon no es un fruto podrido.
No sé si acercarme a las vías,
algún tren pasará en poco rato,
a ver qué se cuenta la vida
si la dejo fluyendo en mis manos.
Ya cansado de querer saber,
me dedico a sentir sin pensar,
y en la orillita donde un día soñé
me arrastra la espuma hacia el mar.
Como un vagabundo camino,
con la cabeza incrustada en el suelo,
buscando y buscando el destino
que me envuelva de luz y de sueños.
Que se callen esas malas lenguas
que hablan de todo casi todo el tiempo,
esperemos que encuentren la tregua
el cerebro y los sentimientos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Blasfemias. Parte 1.

No entiendo demasiadas cosas, y otras ni siquiera lo intento,
busca vacilante algo que me distraiga de la locura,
voy a pincharme las pelotas con un tenedor.
Esto no es poesía.
Estoy cansado de aguantar números (nunca letras) de personas,
que viajan de una parte a otra de sus mentes,
y nunca se traen souvenirs.
Que se alejen los pájaros sin alas que creen que volar a ras del suelo es algo "cool".
Me muerdo las uñas, en vez de la lengua, y la saliva me la trago a litros.
Joder.
Quiero partir ladrillos con las lágrimas.
Pero el mundo sigue y no para porque algún subnormal (como yo) guarde silencio y cierre los ojos. No.
Quiero tener cuerdas vocales balsámicas para gritar a pleno pulmón y no desgarrármelas.
La sangre es sangre hasta que deja de serlo. Y no quieras saber qué es después.
Dormir es para niños. Yo prefiero soñar.
Mi pasta de diente es mentolada. Cada día me gusta menos la fresa... algún trauma, supongo.
Poetas de pacotilla como yo buscan rimar y se dan cuenta de que sólo riman por vicio.
Démosle la vuelta al mundo y caigámonos sin gravedad hacia el espacio que está bajo nuestros pies, llenos de barro y fango. Sucios.
Suciedad y sociedad sólo se distinguen en una letra.
A veces digo "adiós" y no "hasta luego".

Otra canción de esas en las que, de pronto, soy un músico sin saber que lo era.

http://www.youtube.com/watch?v=xJUYPzHh6c0&feature=related

Porque cuando una maga de verdad sabe hacer magia, la magia aparece.
Y lo demás, todo son ilusiones ópticas...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Y vuelve... Silencio.

Pobre de mí si sigo así con mi melancolía,
muero un poco cada día por un poco de alegría,
y qué le voy a hacer si he crecido con espinas en el alma,
perdido entre torres de Babel, persuadido por romper la calma.
Y no entiendo el sentido de estos versos,
hay tanto que liberar que se agita mi universo
ante la idea desorbitada de orbitar mi esencia
cruzando el río de la inocencia, que va perdiendo la paciencia.
Entre actos, que no acciones, se cuela el recuerdo,
burdo, serenamente insensato, aparotoso, y crudamente cuerdo,
pretendo permitir promesas sin palabras a este paladar
que para dar un beso, pregunta si está bien o mal.
Y vuelve la tristeza, catatónica,
iracunda, pendular, agónica,
histérica. Silencio.
Escucho los latidos de algún corazón que habita en mí,
sin razón alguna para oírlo, lo hago, ritmo sin fin.
Puedo volverme loco (más aún, dicen) y callarme,
agitar el pulso de las olas de mis ojos, desviarme
del camino de la auténtica moral inaccesible
que desafina cada estrella sin luz aún visible.
No entiendas nada, es mejor, yo no lo hago,
trago todo el barro que contemplo y me deshago
sin desahogarme de esta pena, inservible, sospechosa.
Una guitarra acústica llena de electricidad me desborda,
pena tener manos de duende y un alma sorda.
Cuento secretos en silencio, a mí mismo,
cabeceo entre dos muros de hormigón frente a un abismo.
Y vuelve la tristeza, esporádica,
enredada, ágil, prismática,
inquieta. Silencio.