miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Eres tú?

Después de tanto tiempo
esperando solamente
para verte,
te vi.
Pero te vi tan lejos,
sin avisar de tu
regreso,
que huí.
Era tal el deseo
de tu vuelta
a mi vida,
que mi vida
sin ti,
dio la vuelta
y se fue.
Pero te pude ver,
al menos,
sonriendo, y yo
pensando en ti
mientras que tú
te vives,
como debes,
como quieres.
Voy a vivirme yo
sin ti
y contigo.
Y cuando vuelva
a verte,
me habré olvidado
de las ganas.
Y el deseo
ya no será deseo
sino desidia
por la desilusión
de perder la esperanza
de verte
en tu regreso
sin aviso,
tan ausente,
y en silencio,
como un pequeño pájaro
que se cuela en la casa
por alguna ventana,
y se marcha de nuevo
por donde entró.
Pero te vi,
y te veré de nuevo,
y aunque tú no me veas,
regresaré
cada vez que regreses.
Y en la distancia
y en el espacio
atemporales
como la vida cuando estás
tú,
estaremos juntos
a tu regreso.
Ahora me voy,
y ya regresaré
cuando sea el momento
adecuado
para volver a verte
sin que me veas
regresando
del recuerdo
de tu ida.
Y ahora en mi marcha
cierro los ojos
para no ver
ni verte,
y la nada que veo,
que lo es todo a la vez,
¿eres tú?

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