viernes, 6 de agosto de 2010

Busco calma.

Cada vez que despierto
sudando,
entre las sabanas,
con el pulso agitado,
cansado,
busco calma.
A veces me pregunto
si soñar será bueno,
porque esa sensación
de estar perdido y solo,
quitándole sentido
a alguna realidad
para darle tan sólo
valor a la verdad
de un sueño que soñamos
perdidos en la niebla
de la mente y la paz
que nos duerme y nos tienta,
que nos lía y nos enfrenta
a lo más cotidiano,
al día a día sin más,
a la monotonía
de no soñar despiertos,
de no soñar dormidos,
y no vivir en sueños
por miedo a despertar
y darnos algún golpe
con los muebles de al lado
o con lo que no es mueble
porque tiene más vida
que tú y que yo y que todo,
y miedo a ese sudor
tan frío que nos congela
incluso el corazón,
me pone algo nervioso.
Por eso me pregunto
si soñar será bueno,
pero luego despierto
y he soñado contigo
y el sueño no era bueno,
pero ahí estabas tú,
y me respondo siempre
que soñar no es ni bueno
ni malo, es sólo sueño.
Y soñarte compensa
ese sudor tan frío
que me congela el alma,
y compensa el dolor
de chocar contra muebles
que tengan o no vida
siempre dejan heridas.
Así que busco calma
después de cada sueño
y trato de dormir
para seguir soñando
y así buscar más calma
en cada nuevo sueño
y soñar que despierto
calmado y sin sudor.

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