viernes, 20 de agosto de 2010

Insomnio.

No sé cómo ser claro
porque no sé qué quiero.
En ningún sitio estoy,
persiguiendo algún sueño,
que quizá no sea mío,
impuesto por los miedos
de verme un día sin nada
donde agarrarme, y pienso
que tal vez ya no entiendo
ni quién soy. Me entretengo
buscando en las estrellas
algún que otro secreto,
para encontrar respuestas
que me aclaren los restos
de dudas que aún se enredan
en mi alma y mi cuerpo,
y hacen de mí una mezcla
de mente y sentimiento,
de rabia y de sosiego,
luchando todo el tiempo.
Y sigo contemplando
la noche en el silencio
y entre preguntas hago
de los miedos un juego.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Haciendo trampas.

Le sigo haciendo trampas a la vida,
jugando revoltoso entre las rocas,
viendo qué está en el punto de mira,
de ti hasta mí, tiro porque me toca.
Y es que hoy me levanté con la sonrisa
esa que me aparece en los días buenos,
será por eso que ahora corre la brisa
y que he dejado de ver y escuchar truenos.
Lo único que sé es que tropiezo
con cada paso, pero sigo andando,
y aunque me sangren las manos, sigo ileso.
¡El corazón y la mente en el mismo bando!
Y hablándome a mí mism como un necio,
en mitad de la nada, a cualquier hora,
conjeturando sobre sentimientos
que a veces ríen y otras veces lloran.
Así que bueno, sigo haciendo trampas,
o hago mi juego, según como se mire,
mi corazón busca refugio, acampa,
esperando que el tuyo lo vigile.

Te busco.

Vagando por recónditos lugares de mi alma
te busco,
y encuentro tu recuerdo lleno de todo y nada,
confuso.
Observo mi camino y miro dónde estoy,
no juzgo,
y desde mí, sin ti pero contigo voy
al mundo,
o más bien a los mundos, esos mundos internos
y lucho
con mis yoes otra vez, pues sin querer, queriendo
te busco.

viernes, 6 de agosto de 2010

Busco calma.

Cada vez que despierto
sudando,
entre las sabanas,
con el pulso agitado,
cansado,
busco calma.
A veces me pregunto
si soñar será bueno,
porque esa sensación
de estar perdido y solo,
quitándole sentido
a alguna realidad
para darle tan sólo
valor a la verdad
de un sueño que soñamos
perdidos en la niebla
de la mente y la paz
que nos duerme y nos tienta,
que nos lía y nos enfrenta
a lo más cotidiano,
al día a día sin más,
a la monotonía
de no soñar despiertos,
de no soñar dormidos,
y no vivir en sueños
por miedo a despertar
y darnos algún golpe
con los muebles de al lado
o con lo que no es mueble
porque tiene más vida
que tú y que yo y que todo,
y miedo a ese sudor
tan frío que nos congela
incluso el corazón,
me pone algo nervioso.
Por eso me pregunto
si soñar será bueno,
pero luego despierto
y he soñado contigo
y el sueño no era bueno,
pero ahí estabas tú,
y me respondo siempre
que soñar no es ni bueno
ni malo, es sólo sueño.
Y soñarte compensa
ese sudor tan frío
que me congela el alma,
y compensa el dolor
de chocar contra muebles
que tengan o no vida
siempre dejan heridas.
Así que busco calma
después de cada sueño
y trato de dormir
para seguir soñando
y así buscar más calma
en cada nuevo sueño
y soñar que despierto
calmado y sin sudor.

miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Eres tú?

Después de tanto tiempo
esperando solamente
para verte,
te vi.
Pero te vi tan lejos,
sin avisar de tu
regreso,
que huí.
Era tal el deseo
de tu vuelta
a mi vida,
que mi vida
sin ti,
dio la vuelta
y se fue.
Pero te pude ver,
al menos,
sonriendo, y yo
pensando en ti
mientras que tú
te vives,
como debes,
como quieres.
Voy a vivirme yo
sin ti
y contigo.
Y cuando vuelva
a verte,
me habré olvidado
de las ganas.
Y el deseo
ya no será deseo
sino desidia
por la desilusión
de perder la esperanza
de verte
en tu regreso
sin aviso,
tan ausente,
y en silencio,
como un pequeño pájaro
que se cuela en la casa
por alguna ventana,
y se marcha de nuevo
por donde entró.
Pero te vi,
y te veré de nuevo,
y aunque tú no me veas,
regresaré
cada vez que regreses.
Y en la distancia
y en el espacio
atemporales
como la vida cuando estás
tú,
estaremos juntos
a tu regreso.
Ahora me voy,
y ya regresaré
cuando sea el momento
adecuado
para volver a verte
sin que me veas
regresando
del recuerdo
de tu ida.
Y ahora en mi marcha
cierro los ojos
para no ver
ni verte,
y la nada que veo,
que lo es todo a la vez,
¿eres tú?

Quiero que llueva.

Quiero rasgar el cielo
con alambres oxidados,
quiero morder anzuelos
para no morir ahogado,
quiero besar a Judas
tantas veces como pueda,
y verte caminar desnuda
la siguiente vez que llueva.