martes, 27 de abril de 2010

La incertidumbre de lo cotidiano.

Va siendo hora de decir
lo que nadie se atreve a pensar,
el silencio que va más allá
de lo que uno puede predecir.
La incertidumbre de lo cotidiano
que se asemeja a tu realidad,
no es más que un falso paisaje vulgar
de un cuento falso de algún país lejano.
No pido que entiendas lo que digo,
ni si quiera que prestes atención,
pero si hay sangre en tu corazón,
mejor que sigas tu camino.
Estoy cansado de derramar
palabras que rebotan en paredes,
con la intención de escapar de las redes
que, a cada rato, me impiden volar.
Basta ya de poética moral,
que se callen las lenguas de los locos,
que iluminen la sangre los focos
que atestiguan a mi soledad.

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