lunes, 26 de abril de 2010

¿Dónde estarán escondidos mis pecados?

A veces el temblor de mis pupilas
adelanta lo que va a pasar,
a veces el silencio que vigila
es un necio que no sabe caminar.
Cuidado con las piedras de mi alma
que caen todas de golpe y sin aviso,
no pases por debajo de mis ramas
de hojas secas que me dan alivio.
A veces algún pájaro que canta
susurra en mis oídos algún grito,
y en la tempestad oscura de mi calma
reconozco a mi voz pidiendo auxilio.
Oxígeno, sudor y sangre,
diamantes de mi tierra envenenada,
si ves que estoy lejos o distante,
es sólo que mi estrella está borrada.
Y la busco allá en el horizonte,
con ojos húmedos y cerrados,
tratando de adivinar dónde
estarán escondidos mis pecados.
Mi lengua insensata cabalga
por palabras que prefiero callar,
mi delirante corazón escarba
la neurosis que trato de ocultar.
Olvidemos ya lo que ha pasado,
quememos al mártir en la hoguera,
dame algo verde y todo arreglado,
que se vayan la rabia y la pena.

2 comentarios:

  1. Hola Álvaro, me alegra saber de ti e imaginar que estás siendo valiente en Madrid. Recuerdo alguna conversación bonita en el metro.

    Un abrazo.

    Maite (excompañera de teatro)

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  2. ¡Qué ilusión que te acuerdes de mí después de tanto!
    Espero que todo te vaya genial. ¡Un beso enorme!

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