lunes, 26 de abril de 2010

Cómplice.

Escondo pensamientos en libretas,
mi cómplice: la tristeza,
tan sólo vivo si la muerte me reta,
nunca encajarán las piezas.
¿Qué es todo esto que esconden mis ojos?
El espejo me delata.
¿Qué dices, silencio, tan frágil y tan roto?
Cada grito me atrapa.
Cuánta incomodidad, cuánto dolor,
me cansa soportarme,
sería mejor rasgar mi corazón
y chuparle la sangre.
Que los dioses hoy recen por mí,
y se cambien los roles,
que la muerte se cuele en mi jardín
y mi vida me llore.
Basta.
No más lamentos, nadie los oye,
Ya está.
Deja que este tormento me ahogue.
Nubes de algodón mojado, de cenizas,
ése es mi cielo.
Por qué tanto temor al fin, si la vida
es sólo es un juego.
Escondo pensamientos en libretas,
pero se escapan,
es mi cómplice: la maldita tristeza,
quien me delata.

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