lunes, 26 de abril de 2010

Ciérralos. (Para Mariu)

El eco de lo que no decimos nos castiga,
nos hace sensibles al recuerdo,
nos mantiene alerta, con intriga,
a expensas de temores y de miedos.

La sombra de lo que no vemos nos invade,
nos fustiga en silencio, a todas horas,
nos controla y nos sentimos cobardes,
y huimos mientras nuestra alma llora.

El llanto que no lloramos nos destruye
por dentro, y nos convierte en nada,
y toda nuestra esencia se diluye,
se hace humo y se va en bocanadas.

El amor que nunca amamos se nos va,
se escapa entre recuerdos que inventamos,
como todos esos besos que aún están
grabados en cenizas de cigarros.

El dolor de lo ficticio y lo real
son tan puros que apenas se distinguen,
disfrazamos nuestra vida de vulgar
mientras nuestro corazón se extingue.

Por eso no nos queda nada más
que lo que hemos vivido y lo que no,
recuerda que la vida es tan veraz
que los ojos no engañan, ciérralos.

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